
¡Aún estamos a tiempo de proteger el derecho a aprender!
El cierre anticipado del ciclo escolar exige una respuesta colectiva, con soluciones concretas para cuidar a las niñas, niños y adolescentes de México y Michoacán en particular.
Morelia, Michoacán, a 07 de mayo de 2026. La decisión anunciada hoy por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y las secretarías estatales de educación, acordada en el marco de CONAEDU, para adelantar el cierre del ciclo escolar al 5 de junio, representa una señal de alerta para el país, por constituir un atentado en contra de los derechos educativos de las niñas, niños y jóvenes del país.
La medida, motivada por las olas de calor y las actividades relacionadas con el Mundial de fútbol, recorta cuarenta días naturales el cierre del ciclo escolar respecto a la fecha originalmente prevista del 15 de julio. Esto significa menos tiempo efectivo de aprendizaje para millones de estudiantes en un sistema educativo que ya enfrenta rezagos acumulados y profundas desigualdades.
Cada decisión en educación tiene consecuencias. Y cuando se pierde tiempo escolar, quienes más resienten el impacto son las niñas, niños y adolescentes que viven en contextos de pobreza, violencia o exclusión.
El ciclo escolar 2025-2026 ya ha estado marcado por interrupciones constantes: paros magisteriales, crisis climáticas, inseguridad y suspensiones de actividades en múltiples entidades. En Michoacán, muchas comunidades han enfrentado cierres parciales o recurrentes de escuelas. A ello se suman afectaciones por calor extremo, en planteles sin infraestructura adecuada.
Este es el cuarto ciclo escolar consecutivo incompleto en el sexenio estatal de Michoacán. Cuatro años en que los funcionarios han decidido que el calendario escolar es negociable. Y que ninguno de los 32 secretarios de educación convocados en la CONAEDU haya levantado la mano para objetar esta decisión dice todo sobre el estado de nuestra institucionalidad educativa.
La SEP y las 32 secretarías de educación de las entidades federativas acordaron de manera unánime adelantar el fin de clases al 5 de junio, cuando el ciclo escolar estaba programado para concluir el 15 de julio. Eso son 40 días de diferencia. Descontando fines de semana y el Consejo Técnico Escolar del 8 de junio, estamos hablando de al menos 25 días hábiles de clase que se pierden. En el país con los peores resultados de aprovechamiento de toda la OCDE.
La evidencia es clara: el tiempo efectivo dedicado al aprendizaje sí importa. De acuerdo con la OCDE, el promedio de duración del ciclo escolar en sus países miembros es de 186 días. Con esta medida, México podría quedar apenas en 157 días efectivos de clases, en el mejor de los escenarios. Mientras el mundo apunta hacia la excelencia educativa, México va en dirección contraria —y lo hace por decisión propia, no por catástrofe.
Las causas: las visibles y las que no se dicen
Sobre el calor
Las olas de calor no son nuevas. Llevamos varios veranos con temperaturas extremas. Los estados que realmente necesitaban medidas —Sonora, Sinaloa, Tamaulipas, Nuevo León— ya contaban con protocolos locales y mecanismos diferenciados. No se necesitaba cancelar el ciclo en Michoacán ni en Oaxaca para resolver ese problema focalizado. El calor no es la causa real de una decisión de alcance nacional.
Sobre el Mundial
El Mundial de 2026 fue anunciado hace casi una década. Se sabía desde el inicio de este ciclo escolar que México sería sede. Nadie lo consideró un problema cuando se diseñó el calendario.
¿Qué cambió? Lo que cambió fue la amenaza real de que México perdiera sus sedes a raíz de los incidentes vinculados a operativos contra el crimen organizado. Hubo una crisis diplomática y reputacional en torno a la seguridad. Si la preocupación era la movilidad y la logística de la inauguración del 11 de junio, la respuesta tendría que haber sido focalizada en las tres ciudades sede: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, en los días puntuales del evento. No cancelar 25 días de clases en todo el país.
Existe una lógica de control de espacios públicos durante el Mundial. Sacar de circulación a millones de familias, las que usan transporte público y viven cerca de las sedes, durante ese periodo no se llama logística deportiva. En términos de seguridad pública se denomina desplazamiento preventivo. Los niños y las niñas de Michoacán, de Chiapas y de Oaxaca, no tienen ninguna culpa de esas decisiones.
No fue la delincuencia organizada. No fue una protesta gremial. No fue un terremoto. No fue una pandemia. Fueron los propios funcionarios quienes mutilaron el calendario. Juntos, con voto unánime. Ninguno se salva.
Las consecuencias: quiénes pagan el precio
Este recorte no afecta a todos por igual. Eso es lo más grave. Los estudiantes con recursos económicos continúan aprendiendo durante las vacaciones —clases particulares, actividades culturales, tecnología educativa, viajes—, mientras quienes no los tienen retroceden en lo ya adquirido. Veinticinco días más de vacaciones significan veinticinco días más de regresión para los más vulnerables. La pandemia por COVID-19 dejó pérdidas de aprendizaje que aún no han sido plenamente recuperadas, especialmente entre quienes tenían menos oportunidades desde antes. Esta decisión sigue exactamente la misma lógica.
Una violación legal explícita
El Artículo 87 de la Ley General de Educación establece un mínimo de 185 días efectivos de clase. Este acuerdo viola ese mandato. No es una opinión, es un hecho jurídico. Y lo firmaron los 32 secretarios de educación del país, incluyendo Michoacán. Ninguno objetó ni protegió el marco legal que están obligados a cumplir.
El cierre anticipado obliga a madres y padres, en su inmensa mayoría trabajadores, a reorganizar de manera urgente el cuidado de sus hijos, sus horarios y sus gastos. Nadie consultó a las familias. Nadie les preguntó si podían costear ese mes adicional de cuidados.
La SEP estableció que del 17 al 28 de agosto habrá dos semanas de “fortalecimiento de aprendizajes”. Comprimir en dos semanas lo que se perdió en 25 días no es recuperación educativa: es una operación de imagen. No hay evidencia de que los “reforzamientos” en México funcionen; no están diseñados pedagógicamente, no tienen evaluación de impacto, no garantizan asistencia ni de maestros ni de alumnos. No existe tampoco una evaluación diagnóstica para determinar quiénes y en qué medida necesitan el mencionado reforzamiento. Los maestros y maestras cargarán con ello y no merecen ser puestos en esa posición.
Lo que exigimos y proponemos
Hoy el país enfrenta una decisión urgente: evitar que esta reducción del calendario escolar profundice aún más la desigualdad educativa. No se trata de desconocer los riesgos climáticos ni los desafíos logísticos que enfrentan las autoridades. Se trata de actuar con responsabilidad colectiva para proteger el derecho a aprender y construir alternativas viables para las comunidades escolares.
Hacemos un llamado a autoridades educativas, gobiernos estatales, comunidades escolares, sociedad civil y sector público y privado a construir una respuesta coordinada que priorice a los estudiantes. Proponemos el siguiente decálogo:
- Flexibilidad real, no uniforme. Las entidades y comunidades escolares que cuentan con condiciones adecuadas deben poder mantener actividades académicas hasta el 15 de julio. Michoacán debe evaluar esta opción con seriedad, escuela por escuela si es necesario, no aplicar de manera ciega una decisión diseñada pensando en las ciudades sede del Mundial. La Secretaría de Educación en el Estado de Michoacán está a tiempo de seguir el ejemplo de Veracruz, que se ha deslindado del acuerdo tomado en CONAEDU, a posteriori.
- Cierre académico pertinente y focalizado. Implementar estrategias que permitan consolidar aprendizajes fundamentales antes del 5 de junio. No entregar boletas y apagar las luces. La Secretaría de Educación debe emitir lineamientos pedagógicos específicos esta semana.
- Acompañamiento real a los docentes. Brindar herramientas, orientaciones y condiciones para cerrar el ciclo con enfoque de recuperación educativa. No instrucciones generales: materiales concretos, criterios claros, acompañamiento de supervisores escolares.
- Estrategia estatal y nacional de nivelación académica. Especialmente dirigida a estudiantes en situación de mayor vulnerabilidad, con diagnóstico por alumno, materiales pedagógicos y evaluación de resultados publicados. Exhortamos a las autoridades a que presenten públicamente el diseño de esa estrategia antes de que concluya el ciclo. Michoacán tiene 1.24 millones de estudiantes que no pueden quedar sin respuesta.
- Alternativas de cuidado y acompañamiento para las familias. Particularmente para quienes deberán reorganizar trabajo, cuidados y gastos ante el cierre anticipado. La SEE, en coordinación con el DIF estatal, debe activar de manera inmediata alternativas para las familias que no pueden asumir un mes adicional de cuidados.
- Transparencia inmediata. Que la SEP publique el conteo exacto de días hábiles perdidos y explique con datos, no con discurso, cómo garantizará el cumplimiento del plan de estudios.
- Auditoría del Artículo 87. Solicitamos formalmente a la Auditoría Superior de la Federación y a la Comisión Nacional de Derechos Humanos que documenten esta violación legal y sus consecuencias sobre el derecho a la educación de más de 24 millones de estudiantes en el país y 1.24 millones en Michoacán.
- Un pacto político por la inviolabilidad del calendario escolar. Que los poderes legislativos, federal y estatales, asuman el compromiso de que el calendario escolar no vuelva a ser modificado por razones que no sean emergencias sanitarias o desastres naturales debidamente declarados. El fútbol no es una emergencia. Un Mundial anunciado con años de anticipación no justifica violar la ley educativa.
- Una agenda por ciclos escolares completos 2027-2033. El año próximo hay elecciones en Michoacán, igual que en 14 estados de la república. Desde ahora, pidamos a quienes quieran ser candidatos a puestos de elección popular se pronuncien comprometidamente a favor de que haya ciclos escolares completos en Michoacán, así como en sus estados respectivos.
- Gobernanza del cumplimiento del ciclo escolar. Que, en lo sucesivo, se consulte a un consejo ciudadano plural, conformado para efectos de participación social en la educación, en el cual se brinde opinión, consejo y propuesta ciudadanas respecto a circunstancias que afecten el calendario escolar y su opinión sea tomada en cuenta, preferentemente, de manera vinculante.
Llamados a la acción
A las madres y los padres de familia
No normalicen esto. Exijan a las autoridades escolares que les digan cómo se compensarán los aprendizajes perdidos. Pregunten, documenten, denuncien. Sus hijos tienen derecho al menos a los 185 días que manda la ley.
A los maestros y maestras de Michoacán
Ustedes saben mejor que nadie lo que significa perder tiempo de clase. Muchos lo viven con angustia porque saben que sus alumnos llegan con rezago y cada día cuenta. No guarden silencio. Su voz tiene peso moral que ningún secretario de educación puede ignorar.
A los legisladores michoacanos
Presenten un punto de acuerdo exigiendo explicación formal a la SEP y a la SEE sobre la base legal de esta modificación y los mecanismos de compensación para los estudiantes en rezago. No puede haber omisiones en esto.
A las autoridades educativas estatales
Michoacán tiene la posibilidad de responder mejor que el promedio nacional. Diseñen una estrategia de cierre y de regreso en agosto que sea seria, medible y pública. La decisión federal es insuficiente y nuestra situación de rezago endémico amerita una respuesta extraordinaria.
A los medios de comunicación
Sigan el tema después del Mundial. Pregunten cómo quedaron los contenidos del plan de estudios. Pidan los datos de asistencia en las semanas de reforzamiento de agosto. Hagan el seguimiento que las autoridades no harán por sí solas.
A la ciudadanía en general
Cuando veamos el Mundial en junio, sepamos que ese partido de fútbol costó semanas de aprendizaje a millones de niños y niñas que ya estaban en desventaja. Eso habla de las prioridades reales de quienes gobiernan.
Aún estamos a tiempo de evitar que esta decisión se convierta en otro golpe para las generaciones que más apoyo necesitan. La educación requiere soluciones compartidas, no resignación.
En Michoacán, documentadamente, llevamos cuatro ciclos escolares consecutivos incompletos. Cuatro años en que dolorosamente hemos aprendido que el derecho a aprender no debe de ser moneda de cambio para nadie.
En Mexicanos Primero Michoacán seguiremos documentando, denunciando y proponiendo. El Mundial termina en julio. Para 1.4 millones de michoacanos mayores de 15 años, el rezago educativo les ha durado toda una vida.
Porque aprender importa, cada día de clases cuenta.
Porque en la educación reside futuro del país y de Michoacán en particular.
Atentamente:
Solo la educación de calidad transforma a Michoacán
Mexicanos Primero Michoacán, A.C.